La comarca de Los Vélez ofrece a los amantes de la arquitectura dos buenas muestras y diferenciadas de construcciones de distintas épocas. Decimos diferenciadas porque existe un gran contraste entre los pueblos de María y Chirivel y las localidades monumentales y más modernistas de Vélez Blanco y Vélez Rubio.
Las casitas blancas al pie de las montañas y barrancos o de valles, de calles estrechas y empinadas, muy simples en su construcción y con una decoración muy sobria, son típicas de los pueblos más pegados a la sierra: María y Chirivel.
En sus calles, adornadas por flores de atractivos colores, se apiñan una detrás de otra las viviendas encaladas con tejados de teja árabe y de los que salen pequeñas chimeneas de forma cuadrada que avisan muy sabiamente al turista de las bajas temperaturas del invierno.
Por el contrario, los dos Vélez son municipios mucho más monumentales, con construcciones barrocas, modernistas e historicistas que crean en sus cascos urbanos un espectáculo estético muy interesante.
Especial interés poseen los edificios civiles como palacios y casas de señores que proliferaron en estas poblaciones durante el Marquesado de Los Vélez. Se creó incluso un estilo propio, el clásico velezano, según el cual se edificaban las viviendas de los grandes propietarios, con fachadas blanqueadas y simétricas, con múltiples balcones y ventanas, y donde para la decoración se utilizaban elementos como la forja.