Los pequeños pueblos de la comarca de Los Vélez han sabido mantener las tradiciones y costumbres heredadas.
De especial importancia es la labor artesana del esparto en las localidades de Chirivel o María, hasta el punto de que han querido exponer esos trabajos en un Museo etnográfico que se encuentra en Contador, una pedanía de Chirivel.
La gastronomía típica de estos pueblos, que pertenecieron al Marquesado de Los Vélez, es otro de sus principales reclamos turísticos. Es variada, sencilla, sana y nutritiva. Abundan en ella los guisos y platos tradicionales ricos en calorías para hacer frente a los fríos inviernos. Destacan platos como el reconfortante puchero de pelotas, el potaje de trigo o los guisos de matanza o aderezados con carne de cordero.
Las verduras y las frutas ecológicas cultivadas en la zona sirven de guarnición o acompañamiento de multitud de comidas como las setas en salsa. Todo ello utilizando como materia prima el magnífico y natural aceite puro de oliva elaborado en las numerosas almazaras de la comarca.
Los productos derivados de la matanza del cerdo, los embutidos y jamones son de una calidad reconocida en toda la provincia, así como la abundante carne de caza, que se utiliza por su exquisitez para la elaboración de platos como los gurullos con liebre, conejo o perdiz, el escabeche de perdiz o las tortas gachas. La repostería y los postres tienen una marcada influencia de la cultura musulmana.
En la comarca existen platos típicos que se elaboran para las distintas festividades como si de una tradición se tratara. Así en Navidad se come arroz con pavo todos los días y dulces típicos como el rollo de Pascua, los mostachones, mantecados de almendra y vino o alfajores de miel y de almendra.
En Carnaval destacan las tortas fritas mientras que en la época de Cuaresma destacan el potaje de garbanzos con bacalao, el trigo de vigilia, el potaje de acelgas, la olla gitana o los roscos fritos.