VÉLEZ RUBIO

El núcleo de Vélez-Rubio es el producto de la evolución histórica de la ciudad, que arranca de finales del siglo XV.

Aventajó en población a Vélez-Blanco a partir del Siglo XVIII gracias a su mejor situación en relación a las vías de comunicación, ya que está situada en la encrucijada de caminos que conducen a Lorca y a Granada.

Hoy en día Vélez-Rubio cuenta aproximadamente con 6.000 habitantes, es centro comercial de la comarca y enclave de servicios públicos y privados de la zona. El interés y la belleza de su arquitectura y urbanismo, producto de cinco siglos de historia, ha hecho que su casco antiguo haya sido incoado como Conjunto Histórico.

Los límites del conjunto vienen a coincidir con el Vélez-Rubio del siglo XVIII, que se asienta sobre un colina presidida por largas calles que unen la Plaza de la Encarnación con Carrera del Carmen y Carrera del Mercado, en las cuales actualmente se conservan las viviendas más representativas y los mejores diseños urbanos procedentes de las dos últimas centurias.

A lo largo del recorrido por estas vías amplias y rectas podremos encontrar el templo de la Virgen del Carmen, el Palacio de las Damas Catequistas y el Museo Comarcal Miguel Guirao (arqueología, etnografía y medio natural) el cual se ubica en un magnifico edificio civil de la época de Carlos III, recientemente rehabilitado y adaptado para minusválidos.

Fuera del casco antiguo de la población, y paseando por las zonas de nuevas construcciones, podemos disfrutar de agradables paseos por zonas ajardinadas, como son Plaza del Rey y Parque del Mesón, el cual cuenta con gran variedad de flores y plantas, además de un lago donde cohabitan variedades de peces de colores y patos, además los más pequeños también podrán disfrutar de una amplia zona de recreo.

Otro de los atractivos de Vélez-Rubio es su mercadillo semanal, el cual se celebra los sábados desde 1804. Actualmente los puestos de venta ambulante, que abarca la más amplia gama de productos a precio de "mercadillo", se instalan en la Carrera del Mercado y se prolonga hacia las calles Carril, Concepción e Inés Baró, en un mar de voces, gentes y color.